De acuerdo a la OCDE, los índices de obesidad en Chile alcanzaron al 30% de la población en personas mayores de 15 años.
En esa línea, un reciente estudio científico con participación de investigadores de la Universidad de Concepción reveló un nuevo mecanismo que ayuda a explicar cómo el cerebro genera la sensación de saciedad tras comer.
El hallazgo, publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, podría aportar nuevas pistas para comprender el origen de la obesidad y otros trastornos relacionados con la alimentación.
Durante años, la ciencia ha explicado el control del apetito principalmente a través de la interacción entre hormonas y neuronas.
Sin embargo, este nuevo trabajo apunta a otro actor clave en el proceso: las células gliales, estructuras del cerebro que tradicionalmente eran consideradas como un sistema de apoyo para las neuronas.
El rol de las células gliales en la sensación de saciedad
Según los investigadores, estas células serían capaces de transformar señales metabólicas en información que el cerebro interpreta como saciedad.
De esta forma, participarían activamente en el proceso que indica cuándo el organismo ya ha recibido suficiente alimento.
La investigación plantea que la sensación de saciedad no dependería únicamente de las neuronas, sino también de la comunicación que existe entre distintos tipos de células dentro del cerebro.
De esta manera, la sensación de saciedad funciona como una especie de carrera de relevos en la que participan distintos tipos de células cerebrales.
Según explicaron los investigadores, primero unas células especializadas llamadas tanicitos detectan que una persona ha comido y producen lactato, una molécula que actúa como señal de aviso. Posteriormente, otras células conocidas como astrocitos reciben ese mensaje y liberan una sustancia química que activa a las neuronas responsables de generar la sensación de saciedad.
La académica de la Universidad de Concepción y coautora de la investigación, María de los Ángeles García Robles, explicó que el equipo logró identificar «una cadena de comunicación entre células no neuronales y neuronas que le permite al cerebro darse cuenta de que ya hemos comido suficiente».
Si bien aún se requieren nuevas investigaciones para comprender completamente este proceso, los resultados podrían abrir futuras líneas de estudio sobre tratamientos destinados a mejorar la regulación del hambre y la saciedad en personas con obesidad.
