Con la llegada de la primavera, algunos perros y gatos pueden presentar más picazón, enrojecimiento de la piel o lamido constante de sus patas. Aunque estos síntomas suelen asociarse a las alergias, no siempre tienen ese origen ni necesariamente se deben a algún alimento.
Las molestias pueden relacionarse con parásitos, infecciones por bacterias o levaduras y alergias ambientales, como las provocadas por el polen o los ácaros del polvo.
“Uno de los errores más frecuentes es dejar pasar la picazón o intentar tratarla sin investigar su causa”, explica Paula Hidalgo, médica veterinaria dedicada a la dermatología veterinaria y secretaria de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología Veterinaria (SLDV).
¿Qué señales debes observar en tu mascota?
Además del rascado frecuente, existen otros síntomas que pueden alertar sobre un problema dermatológico:
- Lamido persistente de las patas, especialmente si están enrojecidas.
- Irritación de la piel, principalmente en el abdomen, las axilas o la ingle.
- Pérdida de pelo, caspa o costras, que pueden aparecer por el rascado constante.
- Molestias en los oídos, como inflamación, exceso de cerumen o sacudidas frecuentes de cabeza.
Ante estas señales, se recomienda consultar con un veterinario y evitar la automedicación o los cambios de alimentación por cuenta propia. También es importante mantener al día la protección antiparasitaria y registrar cuándo aparecen las molestias.
¿Cómo identificar una alergia alimentaria?
El diagnóstico puede requerir distintas evaluaciones y pruebas. Si se sospecha de una alergia alimentaria, el veterinario podría indicar una dieta de eliminación supervisada para determinar si los síntomas están relacionados con determinados ingredientes.
Desde Royal Canin Chile, Carolina Figueroa, Corporate Affairs Head de la compañía, señala que cada vez más tutores buscan alimentos con proteínas hidrolizadas, conocidos como hipoalergénicos, para sus mascotas.
Sin embargo, destaca que el primer paso debe ser acudir al veterinario. Un diagnóstico específico permite identificar el origen de las molestias y definir el manejo más adecuado para cada animal.
Aunque la picazón puede parecer una molestia menor, el rascado y el lamido persistentes pueden provocar lesiones en la piel y agravar el problema. Por eso, reconocer las señales y consultar oportunamente ayuda a evitar que las molestias continúen.
