La actriz y excandidata a diputada Li Fridman utilizó sus redes sociales este miércoles para entregar su versión sobre el millonario escándalo de reventa de entradas que la vincula a conciertos de artistas como Linkin Park, Oasis, Silvio Rodríguez y Bad Bunny.
El caso, que estalló en octubre pasado y fue bautizado como el “Fraude VIP”, mantiene a la intérprete bajo el escarnio público.
Esto debido a una deuda que, según sus propias palabras, supera con creces lo reportado inicialmente.
El origen de la «pesadilla» de Li Fridman
A través de un video, Fridman explicó que su rol fue el de una intermediaria que confió en la persona equivocada.
La actriz identificó a la supuesta responsable como Paz Blumenberg, a quien conoció por un amigo en común y con quien ya había realizado transacciones.
«Fui estafada por una persona en la que confié. Las personas me transferían a mí con la ilusión de ver a su artista y yo, inmediatamente, le transfería a ella esperando los tickets. Ahí empezó la pesadilla», relató la actriz.
Fridman detalló que la vendedora dejó de responder, la bloqueó de todas las plataformas y desapareció con los fondos. Además la dejó expuesta ante sus clientes, entre los que se cuentan figuras de la política y la televisión.
Acciones judiciales
Segú detalló ADN Radio, las primeras investigaciones hablaban de una cifra cercana a los $15 millones, sin embargo, la actriz reveló que la magnitud del desfalco es mucho mayor.
Según su testimonio, el engaño la dejó con una deuda personal de más de $30 millones.
«Guardé silencio por miedo», dijo la actriz quien justificó su ausencia de los medios durante estos tres meses debido a la «angustia y el miedo» que le generó la situación.
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