La noche no terminó cuando se apagaron las luces. Al contrario, recién comenzó una nueva etapa en la historia de Ricardo Montaner.
Más de 15 mil personas llegaron hasta el Movistar Arena de Villa Crespo, en Buenos Aires, para vivir el arranque de “El Último Regreso Tour”.
No se trató solo de un concierto. Se sintió como una despedida anticipada, aunque nadie quiere usar esa palabra.
Desde el primer acorde de “Yo que te amé”, Montaner tomó el control absoluto del recinto. Luego vinieron “Será”, “Castillo Azul”, “El poder de tu amor” y “La cima del cielo”, clásicos que marcaron generaciones.
El público cantó cada estrofa sin titubeos, transformando el estadio en un karaoke emocional de alto impacto.
Un escenario convertido en hogar
Sin embargo, el momento más potente llegó cuando el espectáculo dejó de ser individual. Sus hijos Mau, Ricky y Evaluna subieron al escenario junto a su yerno Camilo para interpretar “Amén”. La escena condensó décadas de historia familiar y musical en pocos minutos.
No hubo artificio. No hubo exageración. Solo abrazos, miradas cómplices y una conexión genuina que convirtió el Movistar Arena en un espacio íntimo. Montaner agradeció el gesto y recordó que la familia representa su mayor tesoro. El público respondió con una ovación que pareció no terminar nunca.
Después, el cierre elevó la intensidad. “Bésame”, “Déjame llorar” y “Tan enamorados” sonaron como himnos finales mientras una lluvia de papelitos blancos cubría el recinto. Montaner ya no cantaba solo: miles de voces sostenían cada frase.
Chile entra en la cuenta regresiva
Ahora la atención se traslada a Santiago. El próximo 4 de junio, Ricardo Montaner llegará al Movistar Arena con la promesa de replicar, e incluso superar, lo vivido en Argentina. Las entradas ya están disponibles en Puntoticket y el interés crece día a día.
Además, el contexto suma peso emocional. El artista vuelve a Chile en un momento donde la nostalgia domina rankings musicales y donde las baladas clásicas experimentan un renovado consumo. Montaner no solo apela a la memoria, conecta con una generación que hoy comparte sus canciones con hijos y nietos.
Por eso, más que un show, lo que viene parece un ritual colectivo. Argentina ya vivió su noche histórica. Ahora Chile se prepara para formar parte de una gira que combina legado, familia y canciones que siguen intactas en el corazón del público.
Y si algo dejó claro Buenos Aires, es esto, nadie quiere que “El Último Regreso” sea realmente el último.
