Esa tierna imagen de un perro inclinando la cabeza hacia un lado puede esconder una realidad menos amigable: una molestia persistente en sus oídos.
Si esta conducta se vuelve reiterativa o va acompañada de sacudidas compulsivas, es momento de que los tutores enciendan las alarmas, ya que podría tratarse de una otitis externa.
La primera barrera de defensa de un perro
Según explica Loreto Garrido, médico veterinario de Laboratorio Drag Pharma, la causa más común de estas infecciones es la falta de limpieza.
“La acumulación excesiva de cera altera la microbiota del oído, permitiendo que proliferen bacterias, levaduras y hongos”, señala la experta.
Este problema es especialmente crítico en razas de orejas caídas, donde la falta de ventilación favorece la humedad y la inflamación del conducto auditivo.
¿Cómo saber si tiene otitis?
Un perro con dolor o picazón en sus oídos intentará «expulsar» lo que le molesta. Presta atención a estas señales:
- Ladeado de cabeza persistente.
- Sacudidas de cabeza de manera compulsiva.
- Rascado intenso o frotar la cabeza contra el suelo.
- Orejas enrojecidas, con mal olor o aumento de temperatura local.
“Si la otitis no se trata a tiempo y alcanza el tímpano, puede producir pérdida de equilibrio y audición”, advierte Garrido. Ante estos signos, la visita al veterinario es urgente.
Cómo cuidar los oídos de tu mascota
La prevención es la clave. La frecuencia de la limpieza dependerá del tipo de perro:
- Perros de orejas caídas: Una vez por semana (especialmente si van seguido a la peluquería).
- Perros de orejas erguidas: Cada dos semanas o una vez al mes.
Lo que nunca debes usar:
- Cotonitos: Pueden empujar la suciedad hacia el fondo del conducto o causar lesiones.
- Algodón: Deja residuos de fibras que pueden empeorar la infección.
La técnica correcta:
Para una limpieza segura, utiliza un limpiador ótico especializado y sigue estos pasos:
- Aplica el líquido directamente en el conducto auditivo.
- Masajea la base de la oreja suavemente para disolver el cerumen.
- Limpia con una gasa seca solo lo que ves a simple vista.
Nunca intentes profundizar en el conducto auditivo; podrías causar daños irreversibles.
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