En el intenso mundo de “Vecinos al límite”, una participante logra robarse las miradas no por ser una figura de la televisión, sino por su arrolladora personalidad y una historia de vida digna de guion cinematográfico.
Se trata de Sandra Rivera (51), quien se transforma en el alma del equipo amarillo liderado por Kanela.
Apodada como la “Bichota” —debido a su fanatismo por Karol G—ya se le ha visto a Sandra bailando, cantando y hasta «robando» besos a sus compañeros.
La «Jefa» en Vecinos al límite
Antes de entrar al reality de Canal 13, el día a día de Sandra estaba lejos de las cámaras, pero rodeado de lujos.
Desde hace 9 años, se desempeña como ama de llaves de una familia millonaria en Paine, un cargo de confianza donde tiene bajo su mando a todo un equipo de empleados.
“Para mí este trabajo es como estar en una película donde trabajas en un hotel y el embajador se fija en ti”, explica Sandra con orgullo.
Mientras sus jefes viajan, ella coordina desde los horarios del chofer, cocineros y jardineros, hasta el cuidado de los 10 perros de la casa, quienes son los «consentidos» del hogar.
Primero los jefes, después el marido
Sandra confiesa que su afición por los realities es de larga data, pero esperó a que sus hijos crecieran para dar el gran salto.
Lo más curioso es a quién le pidió el primer «visto bueno» para postular.
“Primero les conté a mis jefes lo del casting, incluso antes que a mi esposo”, revela entre risas.
Según cuenta, sus patrones no dudaron ni un segundo:
“Me dijeron que estaban seguros de que iba a quedar, porque yo soy para reality”.
La única condición fue dejar a alguien de confianza en su puesto para que la mansión siguiera funcionando como reloj suizo durante su ausencia.
Sandra no solo comparte equipo con su ídolo musical, Kanela, sino que su actitud sociable la lleva a entablar una química inmediata con participantes como Joche Bibbó.
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