Uno de los mayores miedos tras un diagnóstico de cáncer, además de la salud inmediata, es qué pasará con el deseo de formar una familia.
Según el doctor Rodrigo Carvajal, especialista de IVI Santiago, la clave está en una sola frase: actuar a tiempo.
Cáncer y maternidad
Hoy existen diversas herramientas que permiten «pausar» el reloj biológico antes de iniciar las terapias contra el cáncer.
La técnica más conocida es la vitrificación de ovocitos, que consiste en congelar los óvulos a bajísimas temperaturas para que mantengan sus propiedades intactas hasta que la mujer esté sana y decida usarlos.
Pero no es la única. También existen opciones como:
- Ovariopexia: Mover los ovarios fuera del área que recibirá radiación.
- Criopreservación de corteza ovárica: Una técnica ideal cuando el tratamiento contra el cáncer no puede esperar ni un segundo.
- Maduración in vitro: Para obtener óvulos sin necesidad de largas estimulaciones hormonales.
¿Qué se debe tener en cuenta?
El especialista de IVI destaca que la decisión debe tomarse de la mano del equipo médico tratante, evaluando factores como:
- El tipo de tratamiento: Qué tan fuerte será la quimioterapia o radioterapia.
- La reserva ovárica: La cantidad de óvulos que tiene la paciente al momento del diagnóstico.
- La rapidez: Algunos cánceres requieren tratamiento inmediato, por lo que se debe elegir la técnica que no retrase la sanación de la paciente.
“Hoy, el diagnóstico ya no implica renunciar automáticamente a la maternidad. Por el contrario, las pacientes pueden proyectar su vida más allá de la enfermedad”, explica el Dr. Carvajal.
En este Día Mundial del Cáncer de Ovario, el llamado es a informarse y preguntar.
La tecnología hoy permite que la esperanza de ser madre siga vigente incluso en los momentos más difíciles. El cáncer se puede vencer, y la vida puede florecer después de él.
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