Expertos encienden las alarmas de un fenómeno preocupante en Chile: la diabetes tipo 2 está apareciendo a edades cada vez más tempranas.
Según estimaciones de la Sociedad Chilena de Obesidad (SOCHOB), cerca de 400 mil chilenos menores de 45 años ya viven con esta patología crónica.
Por su parte, la Federación Internacional de Diabetes calcula que la cifra total de adultos afectados supera los 1,8 millones a nivel nacional.
Este escenario incrementa exponencialmente el riesgo de descompensaciones metabólicas y hospitalizaciones complejas frente a cuadros de influenza o COVID-19.
El factor «marraqueta» en la diabetes
Para Patricia Gómez, médica internista y diabetóloga del Centro Médico Nueva Estoril, el adelantamiento de esta enfermedad al segmento joven responde de manera directa a los hábitos de la vida moderna.
“El mayor consumo de alimentos procesados, la rapidez con que vivimos y las extensas jornadas laborales favorecen una alimentación basada en comida rápida, carbohidratos refinados y bebidas azucaradas. A eso se suma el sedentarismo y el aumento de la obesidad”, detalla la especialista.
Este problema arrastra un fuerte componente social y cultural en el país.
Las familias de menores ingresos sufren mayores barreras para costear de forma continua frutas, verduras frescas y proteínas de alta calidad.
También influye en la diabetes, el alto consumo nacional de harinas refinadas y pan.
Reducción de la expectativa de vida
Diversos estudios epidemiológicos internacionales advierten que desarrollar diabetes tipo 2 en torno a los 30 años de edad podría reducir la expectativa de vida entre 10 y 14 años en comparación con una persona sana.
Al manifestarse en plena etapa laboral y reproductiva, la patología suele mostrarse más agresiva. Al pasar más años expuesto a niveles altos de glucosa (hiperglicemia), el organismo acumula un daño severo en los vasos sanguíneos y órganos vitales.
Síntomas y factores de riesgo
La diabetes tipo 2 avanza sin provocar dolores ni molestias evidentes en sus fases iniciales.
Síntomas de alerta en etapas avanzadas:
- Sed excesiva y fatiga extrema constante.
- Aumento de la frecuencia urinaria.
- Pérdida de peso inexplicable.
- Visión borrosa.
La especialista enfatiza la importancia de controlar la glicemia de forma precoz.
Sobre todo si se cuenta con factores de riesgo como: antecedentes familiares directos, obesidad, hipertensión, colesterol alterado, síndrome de ovario poliquístico o diabetes gestacional previa.
En niños y adolescentes con estas condiciones, los chequeos deben arrancar idealmente a los 10 años o al inicio de la pubertad.
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