Este sábado 5 de septiembre, la mayor parte del territorio nacional deberá adelantar sus relojes en 60 minutos para dar paso al horario de verano, y expertos advierten el impacto de este cambio de hora en los niños.
Los expertos advierten que este ajuste puede alterar los ciclos biológicos. Además de afectar el sueño y el estado de ánimo, con especial impacto en la población infantil.
Frente a este escenario, la académica de la Facultad de Psicología de la Universidad UNIACC, Cindy Villalón, llamó a padres y cuidadores a estar atentos a las señales conductuales de los menores.
“Un cambio en la rutina puede afectarlos. Si observo que está más irritable, que ha cambiado su estado de ánimo o que se nota más emocional, eso podría ser un síntoma del cual se debe estar pendiente”, explicó la especialista.
Impacto del cambio de hora en los niños
La psicóloga clínica destacó que los trastornos en el descanso repercuten de forma inmediata en las aulas de clase.
Dificultades para conciliar el sueño o despertares nocturnos inciden de manera directa en la concentración y el proceso de aprendizaje de los estudiantes.
No obstante, la docente aclaró que la sintomatología aislada es normal dentro de los primeros días, fijando un plazo límite para evaluar ayuda profesional:
- Evolución temporal: Si los síntomas de irritabilidad o insomnio persisten por dos semanas o más, se debe acudir a un especialista para descartar cuadros de estrés infantil.
- Hábitos de prevención: Se aconseja preparar el cuerpo mediante la realización de ejercicio físico, hidratación adecuada y una alimentación balanceada.
Ajustes graduales para infantes neurodivergentes
El llamado a la precaución es aún mayor en el caso de menores con condición de neurodivergencia. Particularmente dentro del espectro autista (TEA), quienes requieren rutinas estructuradas.
“En ellos el cambio se debe hacer de forma gradual. De a poco, en intervalos de 5, 10 o 15 minutos como máximo, ir modificando el horario en que van a dormir y alimentarse para evitar crisis”, enfatizó Villalón.
Respecto a los adultos, la profesional advirtió que la falta de adaptación prolongada puede desembocar en cuadros de estrés o en un trastorno afectivo estacional, por lo que resulta clave monitorear los cambios de ánimo y la calidad del descanso tras el ajuste del reloj.
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