El cine documental chileno y la cultura nacional enfrentan una pérdida irreparable.
Este martes se confirmó el fallecimiento de Patricio Guzmán a los 85 años. Considerado uno de los realizadores más importantes e influyentes en la historia del cine chileno y una figura de amplio renombre internacional.
Nacido en Santiago en 1941, Guzmán cursó sus estudios en la Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid antes de retornar a Chile para registrar en primera persona el proceso político de la Unidad Popular.
Tras el golpe de Estado de 1973, fue detenido en el Estadio Nacional para posteriormente partir al exilio. Periodo en el que consolidó gran parte de su prolífica carrera.
El cineasta y su obra ligada a la memoria histórica
A lo largo de más de cinco décadas de trayectoria, su cinematografía se convirtió en una pieza fundamental para reflexionar sobre la memoria, la identidad y las heridas políticas del país.
Según reseñó ADN Radio, entre su legado destacan obras maestras del documentalismo como:
- “La batalla de Chile” (1975-1979)
- “Nostalgia de la luz” (2010)
- “El botón de nácar” (2015)
- “La cordillera de los sueños” (2019)
- “Mi país imaginario” (2022)
Además, en 1997 impulsó el desarrollo del audiovisual local al fundar el Festival Internacional de Documentales de Santiago (FIDOCS), espacio clave para la difusión del género en el país.
El impacto de su trabajo le valió las más altas distinciones del circuito mundial, cosechando reconocimientos de la talla del Oso de Plata en la Berlinale, un Premio Goya y el Ojo Dorado en el Festival de Cannes.
En tanto, en Chile su contribución consagratoria fue distinguida en 2023 al ser galardonado con el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales.
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