Un histórico hallazgo paleontológico realizado en la costa de la Región de Atacama da indicios de la existencia de capibaras en Chile.
La publicada en la revista Scientific Reports (Nature Portfolio) documentó el fósil de capibara más antiguo registrado en el país. Con una antigüedad estimada en 8,8 millones de años.
El descubrimiento —liderado por Carolina Gutstein, académica de la Escuela de Geología de la Universidad Santo Tomás— aporta evidencia inédita sobre las drásticas transformaciones climáticas y geográficas que ha experimentado el actual Desierto de Atacama.
Fósil de capibara en Bahía Inglesa
El vestigio corresponde a un fragmento de molar asignado al género Cardiatherium. Este fue recuperado en la localidad de El Morro, dentro de la Formación Bahía Inglesa.
Para determinar con precisión su antigüedad, el equipo de científicos utilizó la datación por circones en la roca donde se encontraba incrustado el fósil.
La presencia de este roedor roba la atención de la comunidad científica debido a que los capibaras actuales habitan exclusivamente en sistemas de humedales y ríos ubicados al este de la cordillera de los Andes.
Están completamente ausentes en la fauna chilena moderna y en cualquier ecosistema árido.
Palmeras y ríos en un entorno hoy hiperárido
Para reconstruir el antiguo ecosistema que habitó este animal, el equipo multidisciplinario combinó la paleontología con análisis geoquímicos de suelos antiguos y el estudio de fitolitos (microestructuras vegetales fosilizadas) recolectados en la cercana zona de Cerro Ballena.
Los datos obtenidos revelaron un paisaje completamente diferente al actual:
- Vegetación exuberante: Existencia de una flora dominada por árboles, palmeras y plantas de ambientes húmedos.
- Agua dulce permanente: Presencia de sistemas de ríos y humedales capaces de sostener a mamíferos semiacuáticos de gran tamaño.
- Oasis ribereños: Un modelo climático que sugiere que, en lugar de un manto verde continuo, existieron corredores o valles ribereños húmedos a lo largo de la costa, similares a oasis.
“Pudimos revisar la idea de que el Desierto de Atacama siempre fue seco. Hay muchos científicos que han publicado en ese sentido y lo que nuestro trabajo muestra es que en algún momento hubo una continuidad de ambientes húmedos no tan cálidos, sobre todo en la parte costera del Desierto”, explicó Carolina Gutstein.
Este descubrimiento consolida a la Formación Bahía Inglesa y a la Región de Atacama como un laboratorio natural clave para comprender la evolución del clima y la biodiversidad en América del Sur.
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