Situaciones cotidianas y aparentemente inofensivas pueden convertirse en un doloroso problema para un adulto mayor, provocando un desgarro cutáneo. Una lesión traumática donde la piel se rompe, queda parcialmente desprendida o se pierde, dejando tejido expuesto.
El tema adquiere alta relevancia en un país en acelerado proceso de envejecimiento. Según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en Chile viven 3.665.028 personas de 60 años o más (19,8% de la población nacional), de las cuales 593.010 superan los 80 años.
«Un golpe que en otra persona solo dejaría una marca puede abrir una herida en una piel muy frágil. A veces queda una porción de piel levantada y otras se pierde parte de ella. Por eso, no debemos subestimar una lesión solo porque el golpe fue pequeño», explica Carolina Saravia, enfermera jefe de Clínica Cath, especialistas en heridas de avanzada.
¿Por qué la piel se vuelve tan vulnerable con los años?
Con el paso del tiempo, la estructura cutánea pierde elasticidad, disminuye su grosor y reduce la producción natural de grasas protectoras.
A esto se suma que los vasos sanguíneos se tornan más frágiles. Además, favorece la aparición frecuente de moretones ante cualquier impacto ligero.
Desde Clínica Cath enfatizan que la prevención debe comenzar con pequeños ajustes en los hábitos de cuidado diario:
«La prevención comienza en acciones muy simples: cómo ayudamos a alguien a levantarse, cómo lo secamos después del baño o cómo retiramos un apósito. Una piel vulnerable necesita un trato suave. La idea es que las actividades de cuidado protejan a la persona y no terminen provocando otra lesión», destaca Saravia.
El poder de la hidratación
Mantener la piel humectada es una de las herramientas más efectivas frente a estos desgarros.
Un ensayo clínico publicado en el International Wound Journal (2014) realizado en 14 residencias de personas mayores en Australia, evaluó el impacto de la hidratación continua en 424 residentes durante seis meses.
El grupo que recibió la aplicación de crema hidratante sin perfume dos veces al día en brazos y piernas registró una tasa de desgarros cutáneos casi un 50% menor en comparación con quienes mantuvieron cuidados habituales.
En esa línea, la Academia Estadounidense de Dermatología aconseja:
- Utilizar agua tibia en el baño y evitar el agua muy caliente.
- Usar limpiadores suaves sin fragancia.
- Secar la piel con pequeños toques, evitando el frotado intenso.
- Aplicar crema humectante neutra inmediatamente después del aseo.
La cicatrización en los adultos mayores tiende a ser más lenta. Por ello, cualquier lesión que no muestre avances favorables debe ser evaluada por profesionales y no atribuirse únicamente al factor de la edad.
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