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Envejecer de forma satisfactoria ya no es una cuestión de azar, sino una realidad alcanzable que depende directamente de los hábitos saludables y las decisiones.
Adoptar una actitud proactiva y cuidar la salud de manera integral —física, mental y social— son los pilares para transformar la vejez en una etapa de plenitud.
Según expertos, el éxito de este proceso radica en cinco estrategias fundamentales.
Mantener la salud física, preservar el funcionamiento cognitivo, fomentar la autorregulación emocional, balancear las rutinas diarias y sostener una alta participación social, son estas estrategias.
Prevención y hábitos de vida saludable
El autocuidado es la primera línea de defensa.
Nicole Chehade, Jefe de equipos de salud de Acalis, enfatiza que para prevenir enfermedades es vital incorporar factores protectores.
«Es fundamental incorporar hábitos como no fumar, evitar el alcohol en exceso, mantener una alimentación equilibrada y realizar controles periódicos de peso, presión arterial y colesterol», señala la especialista.
A esto se suma el ejercicio físico, que no solo mejora la movilidad y coordinación, sino que tiene un impacto directo en el estado de ánimo, la calidad del sueño y la reducción del estrés.
El poder de la mente
Mantener el cerebro activo es clave para retrasar el deterioro funcional.
La optimización cognitiva se logra a través del aprendizaje continuo.
Además es importante mantener hábitos de lectura y pasatiempos que desafíen el intelecto de forma lúdica.
Redes sociales y bienestar emocional
El aislamiento es uno de los mayores enemigos de la longevidad.
Contar con una red social significativa y armonizar la vida familiar con actividades recreativas gratificantes influye directamente en la calidad de vida.
Entornos que favorecen la autonomía
Instituciones de atención al adulto mayor, como Acalis, diseñaron modelos que integran todos estos pilares para promover un envejecimiento activo.
Su enfoque incluye:
- Dietas equilibradas validadas por nutricionistas y control mensual de peso.
- Talleres que fomentan la actividad física, cognitiva y social.
- Se incentiva la participación de la familia como pilar fundamental del cuidado.
«Fomentamos la autonomía y la integración social a través de instancias de estimulación permanente, fortaleciendo los vínculos afectivos que contribuyen a una mejor calidad de vida en la vejez», concluye Nicole Chehade.