Agencia uno
La noche del Festival de Viña del Mar 2026 explotó en aplausos cuando Rafael Araneda y Karen Doggenweiler encendieron la Quinta Vergara con su ya comentado “ritual festivalero”.
Desde que pisaron el escenario en Viña del Mar, la dupla marcó el tono de la jornada con complicidad, humor y cercanía, elementos que rápidamente dominaron las masas. El público no solo respondió con ovación, convirtió el momento en tendencia nacional.
Festival de Viña 2026: el gesto que todos esperaban
Primero llegaron las bromas, luego las miradas cómplices y, finalmente, el gesto que cada año genera expectativa. El tradicional beso desató gritos, aplausos y una ola de comentarios en X e Instagram.
Sin embargo, esta vez sumaron improvisación y picardía, lo que elevó el momento a categoría de hito farandulero. Además, la química fluyó con naturalidad, reforzando la narrativa de una dupla que domina el escenario sin rigidez ni libreto evidente.
Más que animación: conexión directa con el público
Por otra parte, Karen brilló con un look que capturó cámaras y comentarios, consolidando su posicionamiento como referente de estilo en el festival. Rafa, en tanto, equilibró elegancia y cercanía, manteniendo el ritmo del show con intervenciones precisas y humor oportuno.
Esa combinación sostuvo la atención en un evento que exige liderazgo escénico y capacidad de reacción en vivo.