La presentación de Asskha Sumathra en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026 no pasó desapercibida. Al contrario, marcó uno de los momentos más tensos y comentados del certamen.
En cuestión de horas, su rutina acumuló más de 350 denuncias ante el Consejo Nacional de Televisión. Mientras en redes sociales miles de usuarios debatían si se trató de humor sin filtro o derechamente de censura televisiva.
Desde el escenario de la Quinta Vergara, la artista desplegó un show cargado de ironía, referencias sexuales explícitas y relatos personales vinculados al transformismo.
El público respondió con risas y aplausos durante gran parte de la rutina. Sin embargo, el ambiente cambió cuando la producción dio paso al cierre en medio de pifias que se extendieron varios minutos.
Denuncias, pifias y acusaciones de censura
La polémica estalló inmediatamente. Mientras algunos televidentes cuestionaron el lenguaje utilizado en horario de alta audiencia, otros acusaron directamente a la organización de “cortar” un show que todavía tenía respaldo del público.
Las 350 denuncias ingresadas al CNTV apuntan en dos direcciones. Por un lado, reclamos por contenido considerado explícito. Por otro, acusaciones de censura y discriminación.
El director ejecutivo del certamen, Daniel Merino, explicó que la comediante cumplió el tiempo pactado de presentación y descartó una decisión arbitraria. No obstante, reconoció que hubo descoordinación en el momento de cierre, lo que alimentó la percepción de interrupción abrupta.
Farándula en llamas y debate sobre límites del humor
En paralelo, figuras del espectáculo entraron al debate. El periodista José Antonio Neme defendió la rutina y cuestionó el doble estándar frente al humor con contenido sexual, especialmente cuando lo aborda una artista del mundo drag.
Además, el episodio reactivó una discusión más profunda: ¿dónde están los límites del humor en televisión abierta? ¿Existe un trato distinto cuando la comedia proviene de identidades disidentes? La controversia superó lo anecdótico y se transformó en un símbolo del choque entre audiencias.
Mientras tanto, Viña 2026 suma otro capítulo polémico a su historia. Y aunque la evaluación del CNTV seguirá su curso, lo cierto es que Asskha ya consiguió algo que pocos logran en la Quinta, convertir su rutina en un fenómeno nacional que dividió opiniones y mantuvo al país hablando hasta la madrugada.
Porque en Viña, cuando el humor incomoda, el debate recién comienza.
