El subsecretario del Trabajo, Gustavo Rosende, entregó detalles clave sobre el rumbo que tomará la implementación de la Ley de 40 horas durante este 2026.
En una reciente entrevista con Pulso, la autoridad señaló el cronograma de reducción de jornada se mantiene inalterable.
Sin embargo, la cartera trabaja en ajustes administrativos para otorgar una mayor flexibilidad laboral.
¿Qué pasará en abril con la Ley 40 horas?
Ante las dudas sobre posibles postergaciones, Rosende confirmó que los plazos legales se respetarán estrictamente.
«La Ley de 40 horas se va a mantener intacta en su cronograma. En abril vamos a tener 42 horas semanales y en el 2028 se llegará a las 40 horas. En ese sentido, no hay ningún tipo de cambio», afirmó el subsecretario.
Asimismo, ratificó que la reducción de una hora diaria continuará aplicándose para las jornadas de cinco días, tal como establece la ley interpretativa vigente.
Los tres ejes que serán reformulados
El foco del Ministerio del Trabajo está puesto en mejorar la implementación de herramientas que hoy se consideran «subutilizadas».
Para ello, se revisarán los dictámenes de la Dirección del Trabajo (DT) en tres aspectos fundamentales:
- Banda horaria y acuerdos internos
Rosende criticó que, en muchos casos, la actual interpretación de la DT se convierte en un obstáculo para acuerdos ya existentes entre empleadores y trabajadores.
El objetivo es facilitar el uso de este beneficio para adaptar la jornada a la realidad de las personas.
- Artículo 22, inciso 2 (Exclusiones de jornada)
La autoridad manifestó que la interpretación actual sobre quiénes pueden quedar excluidos de la jornada laboral limitada es «muy restrictiva». Busca una aplicación más equilibrada de esta norma.
- Hora de colación
Revisarán cómo se contabiliza el tiempo de colación dentro de la jornada.
El subsecretario planteó que esta revisión busca evitar que la normativa se transforme en una reducción horaria que exceda lo planificado inicialmente por el legislador.
El subsecretario defendió la incorporación de medidas como ciclos de trabajo y descansos compensatorios, asegurando que la flexibilidad no es sinónimo de precarización.
Además, subrayó que el ajuste busca un equilibrio entre la protección del empleo y el bienestar familiar:
«No se pretende hacer elegir entre derechos laborales y empleo, sino que lograr ambos objetivos».
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