Agencia UNO
En marzo llega uno de los trámites más importantes para quienes tienen auto: la renovación del Seguro Obligatorio de Accidentes Personales (SOAP).
Aunque el plazo vence este 31 de marzo, para las empresas que manejan varios vehículos, esperar al último día puede ser un tremendo dolor de cabeza y un peligro para el bolsillo.
No se trata solo de evitar una multa —que hoy puede ir entre 1 y 1,5 UTM—, sino de la protección real.
Si un vehículo corporativo tiene un accidente y el SOAP no está al día, la empresa queda «desnuda» frente a los gastos médicos de los afectados, asumiendo costos que pueden ser millonarios.
SOAP: Más que un simple papel
Para Lucas Behncke, especialista de Viento Sur, el SOAP es la «primera capa de protección».
Sin embargo, advierte que muchas veces se comete el error de creer que es lo único necesario.
“El SOAP no reemplaza otras coberturas como los seguros de daños propios o de responsabilidad civil. Es la base mínima para circular, pero fallar en su renovación expone a la empresa a riesgos financieros inmediatos”, explica el experto.
Los errores más comunes
Aquí te contamos lo que más se repite en las empresas:
- Dejarlo para el final: En flotas grandes, la carga masiva de datos toma tiempo. Si lo haces el mismo 31, podrías quedar algunas horas sin cobertura.
- Desorden en la lista: Pagar seguros por vehículos que ya no se usan o tener datos mal anotados que invalidan la póliza.
- Falta de caja: En pymes, a veces se posterga por falta de flujo de dinero, sin medir que un solo choque puede costar mucho más que el seguro.
La recomendación de los expertos es clara: inicie el proceso al menos una semana antes.
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