Agencia UNO
Para los adultos mayores una caída o la pérdida de movilidad puede ser un golpe muy duro.
Es ahí donde entra el kinesiólogo, un profesional que, según Valentina Mohr Errazu, especialista de Acalis Jardines de Valle Alegre, combina lo clínico con lo humano de una forma única.
Vínculos que sanan el alma de los adultos mayores
El trabajo de estos profesionales va mucho más allá de las camillas. Se trata de generar un vínculo basado en la confianza y el respeto.
“El kinesiólogo no solo actúa como un profesional de la salud física, sino también como un apoyo emocional, capaz de contener frustraciones y reforzar logros”, explica la experta.
Cada avance, por pequeño que sea, impacta directamente en la autoestima de nuestros viejitos.
Ver que pueden volver a caminar con seguridad o realizar tareas cotidianas por sí mismos les devuelve la alegría de vivir.
Música, recuerdos y motivación
¿Cómo lograr que un adulto mayor se motive a hacer sus ejercicios? Los kinesiólogos hoy usan la creatividad para conectar con las historias de vida de sus pacientes:
- Escucha activa: Conocer sus vidas para entender sus límites y deseos.
- Intereses previos: Adaptar ejercicios a deportes que practicaban de jóvenes.
- Ambiente positivo: El uso de la música y la charla amena para que la sesión sea un momento agradable del día y no una obligación médica.
Al final del día, lo que busca la kinesiología en la tercera y cuarta edad es que nuestros seres queridos se sientan valorados y capaces.
Que el ejercicio deje de ser una «orden del doctor» y se transforme en una experiencia significativa que les permita participar activamente en la vida cotidiana.
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