Radio Pudahuel | Getty Images
Las historias del campo chileno siempre tienen un componente de misterio que nos deja pensando, y esta no fue la excepción. En una nueva edición de “Los Misterios de la Pudahuel”, una auditora compartió con Pablo Aguilera una experiencia que la marcó para siempre cuando apenas era una adolescente de 14 años.
Lo que comenzó como una caminata tranquila de regreso del río, terminó siendo un enigma que, hasta el día de hoy, no tiene explicación lógica.
“Venía con la cara tapada”: un encuentro frente a frente en la pampa
La historia nos traslada a un sendero rural, donde la auditora caminaba sola por las pampas. Fue en ese momento cuando la tranquilidad del paisaje se vio interrumpida por una figura que parecía sacada de otra época: un hombre a caballo que venía directamente hacia ella.
“Iba de repente se me aparece de frente un hombre de caballo, el típico huaso chileno, pero este venía con la cara tapada. Ah, venía con la del sombrero, hacía la cara y yo no le vi la cara ya y venía caminando así directo hacia mí”, relató la mujer sobre la impactante aparición que la tomó por sorpresa.
Debido a la timidez que sentía en ese entonces, la protagonista decidió agachar la cabeza para evitar el contacto visual.
“Yo dije: ‘Ay, qué plancha, tengo que saludar a este hombre que viene de frente’. Y agaché la cabeza y seguí caminando”, recordó.
Desvanecido en el aire: el misterio de los matorrales
Lo más inquietante de la historia ocurrió apenas un segundo después. Al levantar nuevamente la mirada para saludar al jinete, el camino estaba completamente vacío. El hombre y su caballo se habían esfumado sin dejar ningún rastro.
“Cuando levanté la cabeza, ya no estaba. Siempre me he preguntado qué es lo que sería, qué es lo que es”, confesó la auditora.
Lo más extraño, según explicó, es que la zona donde apareció el supuesto jinete era prácticamente imposible de atravesar rápidamente debido a la geografía del lugar.
“Anduvimos buscando rastro por el río. Era una parte donde nadie podía pasar porque el río era lleno de matorrales, entonces nadie podía cruzar por ahí, mucho menos de caballo”, detalló.
Así, el relato sobre este misterioso jinete quedó marcado por una pregunta que sigue sin respuesta: ¿cómo desapareció en un lugar donde, simplemente, “no había como pasada”?
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