La tecnología hecha en Chile busca soluciones concretas para el envejecimiento activo y prevenir caídas en los adultos mayores.
Investigadores del Instituto de Tecnologías para la Innovación en Salud (ITiSB) de la Universidad Andrés Bello (UNAB) desarrollaron Quida Play. Una plataforma pionera que utiliza inteligencia artificial y visión por computadora para la estimulación de personas mayores.
A diferencia de los videojuegos convencionales, esta herramienta convierte el cuerpo del usuario en la interfaz de control, eliminando la necesidad de mandos físicos o sensores adicionales.
Estimulación simultánea en adultos mayores
El corazón de Quida Play es el denominado paradigma cognitivo-motor.
Según explican sus desarrolladores, el sistema no entrena las capacidades físicas y mentales por separado, sino que las integra en una sola experiencia terapéutica.
“La idea no es que desarrollen aspectos por separado, sino que ambos al mismo tiempo. Buscamos generar una herramienta que favorezca los procesos de activación, reduzca el sedentarismo y mejore la movilidad y el equilibrio”, explica Diego Robles Cruz, investigador principal del ITiSB y responsable del proyecto.
Los cuatro módulos de Quida Play con base científica
La plataforma, compatible con dispositivos Android e iOS, cuenta con cuatro juegos diseñados junto a profesionales de la salud y basados en evidencia científica:
- Atrapa los globos: Trabaja la atención selectiva y la coordinación visomotora mediante desplazamientos laterales.
- Camino seguro: Entrena la marcha con caminatas en el lugar dentro de entornos virtuales.
- Desafío rodante: Integra una pedalera con tareas de resolución cognitiva (aeróbico y mental).
- Siluetas en movimiento: Basado en el Tai Chi, enfocado en el control postural y la memoria motriz.
Para evitar que los usuarios memoricen las respuestas, el sistema utiliza IA generativa que altera colores, formas y secuencias en cada partida.
Predicción de caídas y alianza con conocida clínica
La plataforma evalúa la marcha y el control postural para estimar el riesgo de caída.
Actualmente, se avanza en un piloto con la Clínica Las Condes para que estos datos lleguen directamente a geriatras y kinesiólogos en informes estructurados.
Diego Robles destaca el potencial preventivo de la herramienta:
“Podemos tomar decisiones que no solamente son reactivas, sino predictivas. Podemos anticiparnos a que ocurran desgracias como el deterioro cognitivo u otras enfermedades asociadas”.
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