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La influenza concentra un preocupante 48% de las detecciones totales según el último informe del Instituto de Salud Pública (ISP).
Los especialistas encienden las alarmas respecto a la agresividad del cuadro, el cual se manifiesta de formas muy distintas según la variante detectada.
Marcos Magasich, intensivista pediátrico de Clínica MEDS, lanzó una dura advertencia sobre el comportamiento actual del virus, explicando que la aparición de variantes mutadas logró burlar la inmunidad previa de la población sobretodo en niños desprotegidos de la vacunación.
El especialista aclara que no se trata de un resfrío común que avanza de a poco. La influenza brota de golpe con fiebre alta, tos seca y un dolor muscular tan intenso que a los pacientes les duele «hasta el pelo».
Alerta por Influenza B y el dolor muscular extremo
Uno de los puntos más críticos es saber diferenciar el tipo de virus que ataca el organismo de los menores.
Magasich precisó que la Influenza A y la Influenza B esconden manifestaciones radicalmente distintas y agresivas:
- Influenza A (Brotes masivos): Esta variante se caracteriza por provocar olas de contagio masivas, explosivas y con un inicio de síntomas extremadamente agudo en los colegios y hogares.
- Influenza B (Ataque muscular y gástrico): A diferencia de la cepa A, la variante B suele repuntar hacia el cierre de la temporada y ataca directamente el sistema gastrointestinal mediante vómitos y diarrea. Sin embargo, su faceta más agresiva es que genera una inflamación muscular transitoria que a los niños más pequeños les duelen las piernas hasta el punto de dificultarles caminir por completo.
El especialista detalló que el periodo más intenso de la enfermedad se arrastra entre los tres y siete días.
Advertencia severa: Los tres ejes que definen una urgencia médica
Frente a la vulnerabilidad de los menores de cinco años el experto enfatizó que la influenza puede dañar severamente el epitelio respiratorio. Además, puede abrir la puerta a que bacterias agresivas colonicen el cuerpo y causen neumonías graves.
Por esta razón, el doctor Magasich estableció una advertencia agresiva y perentoria para que las familias vigilen tres ejes de vida o muerte antes de correr a un hospital.
Se debe consultar de manera inmediata si el niño respira de forma inusualmente rápida o realiza un esfuerzo al inhalar con hundimiento de las costillas. También si presenta una coloración azul o morada en los labios.
Es una señal de peligro máximo si el menor muestra una somnolencia excesiva, tiene nula respuesta a los estímulos del entorno, o manifiesta una negativa absoluta a recibir líquidos o alimentos.
Un indicador de complicación bacteriana grave ocurre si la fiebre cede tras los primeros días pero reaparece con más fuerza acompañada de nuevos síntomas.
Finalmente, el intensivista pediátrico lanzó un fuerte llamado a prohibir la automedicación en los hogares chilenos.
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