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En Chile, tasa de desempleo alcanzó un 9,4%, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
Sin embargo, un reciente estudio científico de la Universidad de Chile en conjunto con la Universidad de Talca, demuestra que el impacto de la cesantía se vive de formas radicalmente distintas.
La investigación, publicada en la prestigiosa revista científica Acta Psychologica, fue liderada por el académico Carlos Serrano, de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Chile, junto a los investigadores Carlos Mena, Yony Ormazábal y Marcelo Leiva-Bianchi, de la Universidad de Talca.
Financiado por ANID/FONDECYT, el trabajo permitió validar la Escala de Impacto Psicosocial del Desempleo (PSIUS). Un instrumento diseñado para medir las secuelas emocionales y sociales de la pérdida de trabajo más allá de la privación de ingresos.
“Las cifras del INE nos muestran cuántas personas están desempleadas y cómo evoluciona el mercado laboral. Sin embargo, responden principalmente a la pregunta de ‘¿cuántos?’ y no a ‘¿cómo están viviendo las personas esa experiencia?’. El desempleo no significa solo perder un ingreso, también puede implicar la pérdida de rutinas, proyectos, identidad laboral y sensación de estabilidad”, explica Carlos Serrano, académico de la Universidad Autónoma.
Los cuatro rostros del desempleo en Chile
La investigación derribó el mito del «desempleado genérico» e identificó cuatro grandes perfiles psicológicos frente a la pérdida de trabajo:
- Resilientes: Pese a la severa presión económica, logran sostener su bienestar psicológico apoyados en herramientas emocionales previas o sólidas redes de apoyo.
- Traumáticos: Experimentan una autodevaluación profunda y un quiebre emocional severo. La cesantía se traduce en ansiedad disfuncional, desesperanza y aislamiento social.
- Paradójicos: Muestran respuestas psicológicas mixtas, caracterizadas por un bajo compromiso y cierto desapego frente al trabajo, pero mantienen niveles de estrés no lineales que desconciertan los análisis tradicionales.
- Testigos: Viven un impacto moderado o colateral. Aunque la falta de empleo altera sus dinámicas cotidianas, no desarrollan patologías graves y atraviesan el proceso como una etapa de transición tolerable.
El «mapa del dolor»
Esta investigación incorporó un análisis geoespacial inédito en el país, según detalló el medio Antofagasta Noticias.
Al mapear los datos recolectados, los científicos descubrieron que el sufrimiento mental no se distribuye al azar en una ciudad.
El estudio detectó que existen barrios específicos donde se concentra con fuerza el perfil «traumático», mientras que en otros sectores de la misma comuna predominan las respuestas resilientes.
Esta segregación confirma que la cohesión comunitaria y el entorno vecinal actúan como amortiguadores o amplificadores del colapso emocional.
Los autores del estudio concluyen que combatir las secuelas del desempleo únicamente mediante subsidios o bonos económicos generales resulta una estrategia insuficiente.
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