Finalizados los festejos de Fiestas Patrias, no es extraño que la seguidilla de asados, reuniones familiares y compromisos con amigos dé paso a una sensación de agotamiento físico y emocional.
Este fenómeno, caracterizado por fatiga, irritabilidad y ganas de reducir el contacto con otros, es conocido informalmente como “resaca social”.
Según explicó Cristopher Urbina, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad UNIACC, no se trata de una patología:
“No es un concepto clínico, sino una expresión coloquial para describir el agotamiento que puede aparecer después de situaciones de socialización particularmente intensas o que escapan de la rutina”.
Por qué ocurre el agotamiento tras las celebraciones
El especialista aclaró que el desgaste no proviene únicamente de la interacción con personas, sino del despliegue de exigencias como organizar compras, coordinar horarios, adaptarse a dinámicas de grupo y romper la rutina habitual.
A esto se suman factores culturales y temporales propios de Chile:
- Presión social por celebrar: El ambiente festivo invita y presiona a participar activamente de cada actividad, rompiendo los patrones de sueño y alimentación.
- Cansancio acumulado del año: Septiembre se ubica a mitad del segundo semestre, momento en que el estrés laboral y académico acumulado empieza a pesar, distante aún de las vacaciones de verano.
- Involucramiento activo: Disfrutar de un evento también exige atención y energía. Se puede haber pasado bien y, al mismo tiempo, terminar exhausto.
“Estar solo durante unas horas o un día puede constituir un espacio legítimo de recomposición después de haber desplegado muchos recursos durante varios días. Esa necesidad no debiera interpretarse como un signo preocupante”, precisó Urbina.
Recomendaciones para superar la resaca social
Para evitar que el desgaste afecte el retorno a las actividades habituales, el docente de la UNIACC entregó las siguientes pautas:
- No forzar una vuelta inmediata al ritmo habitual: Exigirse una restitución instantánea de la rutina puede prolongar el malestar. Lo aconsejable es retomar los horarios de sueño y alimentación de forma progresiva.
- Dejar espacios libres de compromisos: Reservar tiempo sin expectativas sociales, conversaciones ni coordinaciones para cerrar las celebraciones en tranquilidad.
- ¿Cuándo estar atentos? La necesidad de descanso es normal; sin embargo, se debe prestar atención si el aislamiento se prolonga excesivamente en el tiempo, genera un sufrimiento importante o interfiere de forma persistente con el trabajo, el estudio o el sueño.
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