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Peligro de lesiones y fatiga: los tres errores más comunes al intentar ponerse en forma rápido para el verano

Mitos y verdades acerca de tonificar el cuerpo para el verano.

Verano (1)

Getty Images

Con la llegada de la primavera y el verano, miles de personas retoman la actividad física o intensifican sus rutinas con la idea de lograr resultados en sus cuerpos en pocas semanas.

Sin embargo, abordar el entrenamiento de manera abrupta, suele ser el camino directo al fracaso y a las lesiones.

Intentar recuperar en semanas el estado físico perdido tras meses de sedentarismo es uno de los tropiezos más habituales.

Aumentar de golpe la intensidad o la frecuencia sin un periodo de adaptación no solo genera fatiga extrema, sino que suele terminar abandonando la actividad antes de tiempo.

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“Uno de los principales errores es querer hacer todo de inmediato. El cuerpo necesita un proceso de adaptación, especialmente cuando una persona lleva tiempo sin entrenar. Lo recomendable es comenzar con una rutina acorde a la condición física de cada uno e ir aumentando progresivamente la carga, la intensidad y la frecuencia”, explica Simón Meza, kinesiólogo de Sportlife.

Cuerpo de verano: mitos que frenan el avance

Otro error recurrente entre quienes buscan resultados express es volcarse únicamente a los ejercicios cardiovasculares o apostar por rutinas «milagrosas» de alta intensidad diaria.

Los expertos coinciden en que una planificación equilibrada debe combinar distintas modalidades y respetar los periodos de recuperación del organismo.

“Muchas personas llegan con la idea de que entrenar más horas o hacer ejercicios de alta intensidad todos los días les permitirá alcanzar sus objetivos más rápido. Pero lo importante es tener una planificación, respetar los tiempos de recuperación y trabajar de manera consistente. La clave está en construir hábitos que se puedan mantener en el tiempo”, enfatiza Esteban Estrada, líder fitness de Sportlife.

Expectativas irreales

La ansiedad por ver cambios físicos inmediatos genera frustración cuando los avances no se perciben al ritmo esperado.

Cada cuerpo responde a tiempos distintos, condicionado por factores como la alimentación, el sueño, la condición de base y la regularidad en el gimnasio.

Por ello, la sugerencia de cara a los meses más cálidos es evitar las medidas extremas y enfocar las metas con objetivos realistas.

Más que una carrera contra el reloj, el inicio de la primavera y el verano debe verse como una oportunidad para consolidar hábitos saludables que perduren durante todo el año.

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