Los cierres escolares y laborales de fin de año, la preparación de las fiestas y la presión económica dejan escaso margen para el descanso, provocando una sobrecarga mental en los hogares.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en sus actualizaciones de 2026 sobre estrés y salud mental, identifica la irritabilidad, las dificultades para concentrarse y las alteraciones del sueño entre las principales manifestaciones del agotamiento.
El organismo internacional advierte que el exceso de trabajo y las tensiones no resueltas en el hogar son factores que deterioran directamente el bienestar.
«Las discusiones por temas cotidianos pueden tener detrás cansancio, preocupaciones o la sensación de estar asumiendo demasiadas responsabilidades. Antes de responder de mala forma, es importante revisar qué nos está pasando, qué necesitamos y pedir algo concreto, como apoyo con una tarea o momentos para descansar», explica Luz María de Costa-Nora, jefa de atenciones terapéuticas de Fundación CENFA.
Repartir la «carga mental»
Especialistas advierten que la carga mental —que incluye recordar reuniones, coordinar traslados y planificar compras— genera tanto o más desgaste que las tareas físicas como cocinar o limpiar.
Para evitar que una sola persona colapse, los expertos recomiendan sostener conversaciones organizativas antes de la llegada de las fiestas
Acordar límites de gasto para las celebraciones y evitar endeudamientos que incrementen la ansiedad, es importante abordarlos.
Garantizar momentos de desconexión sin culpa dentro de la rutina semanal, también es indispensable hacerlo.
«No basta con decirle a alguien que se relaje si sigue teniendo las mismas obligaciones y escasa colaboración. El cuidado también se expresa al repartir funciones, respetar los tiempos de descanso y aceptar que no siempre será posible cumplir con todo», enfatiza la experta.
Pausas sin problemas pendientes
Cuando una discusión sube de tono, la recomendación de los terapeutas es acordar una pausa momentánea para retomar la conversación en un ambiente más calmado.
Resulta clave expresar las necesidades individuales en primera persona. Recomienda evitar descalificaciones o frases absolutistas como «tú nunca ayudas».
La protección de los niños
Cuando hay niños presentes en el hogar, es fundamental resguardarlos de las disputas de los adultos y de producirse, reconocer el error y ofrecer disculpas.
Los especialistas aconsejan no postergar la consulta y buscar apoyo profesional a tiempo para evitar un colapso mayor.
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