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Un día como hoy, pero de 1957, el mundo perdía a una de sus figuras emblemáticas del cine norteamericano.
El actor Humphrey Bogart fue uno de los rostros más reconocibles del cine entre 1940 y 1950.
Recordadas son sus interpretaciones en »Sabrina» (1954), »El Halcón Maltés» (1941) o »Tener y no Tener» (1944).
Sin embargo, el papel que lo inmortalizó en la industria fue el de Rick Blaine en el romance bélico »Casablanca» (1942).
En La Radio de Chile, recordamos al hombre de mirada misteriosa que protagonizó una de las películas más fundamentales en la historia del cine.
Un tipo elegantemente rudo
Casablanca es una de las películas más recordadas tanto por su telón de fondo con la Segunda Guerra Mundial como por su dramática historia de amor entre Rick e Ilsa, esta última interpretada por Ingrid Bergman.
Aquella es una adaptación de la obra »Everyboby comes to Rick’s» (»Todo el mundo acude al bar de Rick») de Murray Burnett y Joan Alison.
Una película que a simple vista del espectador es considerada un clásico, pero que no estuvo ajena a complicaciones en su rodaje.
De acuerdo a una entrevista dada por Ingrid Bergman para Dick Cavett Show, se realizaron dos finales para la película, lo cual desagradó a Humphrey Bogart, ya que no se llevaba bien con esa forma de trabajo.
»Siempre estaba quejándose, estaba enfadado todo el rato por el terrible desastre en el que estábamos metidos», declaró.
Bogart solía hablar únicamente con el director y el productor, lo cual generó una tensión a la hora de realizar el final.
A pesar de ello, Bogart, a pesar de no cumplir con esa faceta característica del galán de Hollywood de esos tiempos, quedó inmortalizado en la retina como el hombre atormentado que se apropiaba de la pantalla con cada interpretación.
Bogart falleció en 1957 producto de un cáncer de esófago mientras grababa su quinta película junto a su esposa de ese entonces, Lauren Bacall.