Mega/Imagen referencial
El encierro de «El Internado», el reality de Mega, vivió uno de sus capítulos más sensibles.
Bajo la conducción de Tonka Tomicic, los participantes protagonizaron una actividad de reconexión con su pasado, donde Juliana “Furia” Scaglione abrió su corazón y reveló el duro camino que la llevó a forjar su fuerte personalidad.
Al ver una fotografía de su niñez, la jugadora argentina recordó cómo su inocencia se apagó abruptamente por las tragedias familiares.
“Perdí mi infancia porque no la pude vivir. Falleció mi mamá, mi papá y mi abuela”, confesó conmovida frente a Tonka.
Confesiones durante el reality de Mega
Furia relató que la inestabilidad en su hogar y la crisis económica argentina del 2001 marcaron su carácter.
Recordó con dolor ver cómo su padre perdía sus pertenencias y cómo ella, siendo solo una joven, debió asumir roles de adulta.
“Me banqué muchas cosas económicas, como también ser la mamá de mi papá y despedirlo hasta sus últimos tiempos”, detalló.
Ante los constantes conflictos familiares, la participante admitió que debió aprender a protegerse sola:
“En mi casa había muchos quilombos y uno tiene que ponerse una coraza para no lastimarse”.
El encierro como refugio
A pesar de la dureza de su relato, Juliana encontró un sentido profundo a su presente en el programa de Mega.
Para ella, el encierro es la oportunidad de recuperar el tiempo perdido:
“Siento que en los realities soy una niña, esa niña que no fui. Acá me divierto, grito y juego; es como una escuelita”, afirmó.
Finalmente, mirando su foto de bebé, Furia cerró con un mensaje de auto-superación, asegurando que hoy vive la magia del universo y que ha logrado cumplir los sueños de esa pequeña que alguna vez no tuvo armas para defenderse.

Leer también: Más de 5 millones de chilenos lo eligieron: Este canal de noticias batió récord del rating en enero