Este jueves 18 de junio de 2026, en el marco de una nueva conmemoración del Día Mundial del Orgullo Autista, la comunidad médica y las organizaciones sociales alertan una realidad nacional.
A tres años de la promulgación de la Ley de Autismo (21.545), especialistas de la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia (SOPNIA) advierten una deuda pendiente.
El 76% de las comunas de Chile aún no reciben los recursos financieros para su ejecución en la salud primaria.
Aunque valoraron los avances en inclusión y diagnóstico, declaran que en las regiones persisten brechas estructurales profundas.
Barreras para el autismo en Chile
Valeria Rojas, directora de SOPNIA y cofundadora de la Fundación Unión Autismo y Neurodiversidad (FUAN), denunció un desfase entre lo aprobado en el papel y la realidad.
La gravedad de la situación se ve reflejada en las cifras del sistema público.
Rojas informó que a diciembre del año 2025 existían 69.188 niños, niñas y adolescentes en lista de espera para las especialidades de neurología y psiquiatría infanto-juvenil. Es decir, una mediana de 245 días de espera para una atención.
Según explicó, la mayoría de las 84 comunas que recibieron los fondos de la ley, el diagnóstico del espectro autista quedó en manos de médicos que no cuentan con la experiencia ni la capacitación adecuada en el área.
La crisis se agudiza al constatar que son más de 260 comunas del país las que siguen esperando los fondos fiscales.
El desafío cultural
Por su parte, Pablo Espoz, psiquiatra, miembro de SOPNIA enfatizó que el principal desafío es de carácter cultural en la sociedad chilena.
Sostuvo que se debe aprender a valorar las diferencias y entender que las personas autistas no necesitan ser corregidas para encajar en el entorno.
El profesional advirtió sobre el riesgo de múltiples terapias mal enfocadas que pueden intensificar los niveles de ansiedad y frustración en los pacientes.
Finalmente, ambos expertos coincidieron en que el futuro de la política pública no solo depende de ampliar la cobertura o la infraestructura. Sino también de levantar un trabajo coordinado e intersectorial entre salud, educación y las propias comunidades autistas.
Leer también: ¡No es dolor normal! Expertos explican los peligros de la endometriosis y los miomas uterinos
