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Durante las vacaciones de invierno, es común que se registre un incremento en el tiempo que los niños dedican al uso de pantallas y dispositivos tecnológicos.
Camila Navarrete, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad UNIACC, explicó que el incremento en el uso de la tecnología no es perjudicial por sí mismo.
No obstante, advirtió que una exposición desmedida afecta áreas críticas del crecimiento.
Consecuencias del exceso de pantallas en niños
De acuerdo con el análisis de la especialista, el consumo sin control de contenidos digitales impacta en tres niveles principales de la población infantil:
- Plano cognitivo: El exceso de estímulos digitales puede alterar la capacidad de atención, los procesos de autorregulación y los niveles de tolerancia a la frustración. Asimismo, interfiere de manera directa en los ciclos de sueño y en las pautas de alimentación cuando los dispositivos se utilizan durante las comidas o antes de dormir.
- Plano emocional: Se constata un incremento en la irritabilidad de los menores, dificultades para gestionar el aburrimiento de forma autónoma y una menor capacidad para identificar y canalizar las emociones sin la intervención de un tercero.
- Plano social: Reduce las instancias de interacción presencial, los espacios de juego compartido y la práctica de habilidades sociales esenciales para la infancia.
Estrategia para el retorno a clases
Los estudiantes pueden presentar problemas para conciliar el sueño en horarios escolares y menor tolerancia a las exigencias académicas. También dificultades de concentración en el aula y resistencia al cumplimiento de normas.
Para mitigar estos efectos, Navarrete recomendó iniciar un proceso de ajuste progresivo al menos una semana antes del regreso formal a los colegios.
Esta estrategia contempla restablecer paulatinamente los horarios habituales de sueño, disminuir de manera escalonada las horas frente a las pantallas. Además, se deben reinstalar las rutinas de la jornada diaria y anticipar el reingreso mediante diálogos claros adaptados a la edad de cada niño.
Enfoque para niños neurodivergentes
La académica subrayó que en estudiantes con condiciones del espectro autista (TEA) o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), los dispositivos tecnológicos pueden cumplir funciones específicas de apoyo en la regulación sensorial. Igualmente, apoyo emocional o en la predictibilidad de su entorno.
Para estos casos, se aconseja sostener rutinas claras, utilizar apoyos visuales o verbales para anticipar el término de las vacaciones. Además de fijar límites consistentes y diseñar una transición al colegio que sea personalizada y gradual, atendiendo las necesidades particulares de cada estudiante.
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