José Antonio Nemeabrió su corazón y compartió uno de los capítulos más difíciles de su vida personal.
Durante una conversación con la periodista Mónica González en el programa Radar, de CIPER, el periodista recordó cómo fueron sus primeros años tras asumir públicamente su homosexualidad, confesando que vivió un profundo sentimiento de soledad y rechazo.
Todo surgió cuando la comunicadora le preguntó qué cree que sienten hoy las personas homosexuales que lo ven en televisión, consulta que lo llevó a reflexionar sobre el complejo camino que debió recorrer.
“Fue uno de los momentos más dolorosos de mi vida”
Neme aseguró que integrarse al mundo homosexual fue incluso más difícil que salir del clóset frente a las personas heterosexuales.
"“Les voy a decir la verdad, les voy a ser 100 por ciento honesto...”"
“Creo que mi tránsito por el mundo homosexual ha sido incluso más difícil que haber salido del clóset con los heterosexuales”, reconoció.
Luego profundizó en esa etapa, recordando las dificultades que enfrentó al intentar formar vínculos.
“Los primeros años de tratar de hacer amigos —ni siquiera amantes— fueron un parto, fue un dolor muy profundo, fue como reconfirmar el aislamiento”, expresó.
“Llegué a un lugar muy hostil”
El periodista aclaró que no busca generalizar sobre la comunidad LGBTQ+, pero sí explicó que las experiencias que vivió durante sus primeros años fueron especialmente complejas.
“Yo llegué a un mundo homosexual, en esa época, muy hostil. A lo mejor llegué al lugar equivocado, a lo mejor no se dieron las cosas, yo no logré entender los códigos, no tenía experiencia”, reflexionó.
Incluso, aseguró que ese período terminó marcándolo profundamente.
"“En la práctica, es donde no lo estamos esperando...”"
“No quiero sonar soberbio para nada, pero llegué a un lugar muy hostil. Los primeros años caminando solo en el mundo homosexual gatillaron uno de los momentos más dolorosos de mi vida. Sin duda, más que el colegio o la ausencia paterna, que son dolores que logré administrar”, afirmó.
Finalmente, concluyó que “esos primeros 10 o 15 años de transitar por el mundo homosexual me hicieron sentir aún más solo, extraño y rechazado, y eso también salpica a tus relaciones de pareja, obviamente, que terminan siendo muy dolorosas y tortuosas”.