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La hipertensión, la diabetes y los niveles elevados de colesterol representan las principales amenazas asociadas al desarrollo de un Ataque Cerebrovascular (ACV).
Sin embargo, el verdadero peligro de estas condiciones radica en su naturaleza asintomática. Pueden avanzar silenciosamente durante años sin provocar molestias.
A propósito de la conmemoración del Día Mundial del ACV este 29 de octubre, un informe de chequeos preventivos realizados en Chile entre 2025 y 2026 por la firma Besplus arrojó datos clave sobre la salud de los trabajadores en el país.
De un total de 8.516 personas examinadas, el 34,7% presentó niveles de colesterol total superiores a 200 mg/dL, superando el límite de referencia médica.
Asimismo, en un grupo de más de 1.600 personas sometidas a exámenes integrales, casi la mitad (48,8%) registró al menos dos indicadores alterados entre colesterol, triglicéridos o azúcar en la sangre.
«Muchas veces creemos que si nos sentimos bien no necesitamos hacernos exámenes. Sin embargo, hay condiciones que pueden avanzar sin provocar molestias y que solo se detectan mediante un control de salud. Por eso es tan importante que la prevención sea parte de nuestros hábitos», enfatizó Eduardo Bustorf, fundador de Besplus.
Alerta de ACV en jóvenes
El análisis echó por tierra el mito de que estas complicaciones afectan únicamente a los adultos mayores.
Entre los evaluados de 18 a 39 años, un 26,3% registró niveles de colesterol LDL («malo») iguales o superiores a 130 mg/dL, cifra que requiere evaluación según el historial de cada paciente.
Los especialistas coinciden en que la prevención del ACV no se limita a reaccionar ante los síntomas, sino a controlar activamente los hábitos diarios:
- Medir la presión arterial de forma regular.
- Monitorear los niveles de glucosa y colesterol en la sangre.
- Evitar el consumo de tabaco y mantener una alimentación equilibrada.
- Superar la barrera de la falta de tiempo agendando controles anuales.
Las tres señales clave de emergencia frente a un ACV
Junto con el control preventivo, saber reaccionar a tiempo ante la ocurrencia de un ataque cerebrovascular resulta determinante para evitar secuelas graves o desenlaces fatales.
Las señales de alerta inmediata son:
- Pérdida repentina de fuerza en un brazo o una pierna.
- Rostro caído o desviación en la comisura de la boca.
- Dificultad súbita para hablar o articular palabras de forma clara.
Ante la presencia de cualquiera de estos síntomas, se debe llamar de inmediato al SAMU (131) o acudir al centro de urgencia más cercano sin esperar a que las molestias desaparezcan.
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