Canal 13
La joven figura de Canal 13 se sinceró acerca de una compleja batalla personal y de salud que la dejó con secuelas.
Tras el relanzamiento del programa de espectáculos, Alfombra Roja, una de sus conductoras abrió su corazón para relatar el delicado momento médico que atraviesa.
Los alarmantes síntomas de la figura de Canal 13
Se trata de la querida presentadora Millaray Viera quien reveló que fue diagnosticada con hipertiroidismo de Graves, según reseñó para el podcast «La última palabra».
Un trastorno autoinmune en el que el propio sistema inmunológico ataca por error la glándula tiroides y los tejidos oculares.
Antes de recibir un diagnóstico certero, el organismo del rostro televisivo comenzó a enviarle severas señales de alerta que prefirió ignorar durante meses.
Sin medicación ni control médico, los síntomas se intensificaron a niveles críticos.
«Se me caían las cosas de las manos, tiritaba constantemente y hasta llegué a desmayarme», confesó Viera.
Pese a lo evidente de su estado, la comunicadora reconoce que le costó tomar la decisión de pedir ayuda:
«Había algo en mí muy extraño, como que me tenía convencida de que esto se iba a pasar».
Fueron sus hijas quienes, al ver la gravedad del cuadro, la presionaron para acudir de urgencia a un centro asistencial.
Allí los especialistas le confirmaron que estaba cursando una tormenta tiroidea. Es decir, una complicación médica de extrema gravedad que pone en riesgo la vida si no se aborda a tiempo.
«Probablemente si no hubiese tomado esa decisión a tiempo, la historia habría sido súper distinta», reflexionó.
El impacto estético y la secuela en sus ojos
Además del riesgo vital, la enfermedad generó en Millaray a una oftalmopatía tiroidea, condición que altera la prominencia de los ojos.
«Por eso, si me ven los ojos un poquito más afuera de lo normal, es porque estoy con esta situación», explicó.
Respecto a las implicaciones estéticas de esta enfermedad, Viera agregó que «te afecta, porque también tu pega tiene mucho que ver con eso», admitió.
Viera asegura que el proceso terminó convirtiéndose en una profunda liberación personal: soltar la presión de la imagen perfecta fue «como quitarse una mochila gigante de encima».
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