Radio Pudahuel
En un viaje que traspasa la nostalgia para convertirse en un encuentro físico con el pasado, el emblemático locutor Pablo Aguilera compartió una de sus vivencias más personales en sus «Historias de Pablito».
El destino: Rari, una pintoresca aldea en la comuna de Colbún, Provincia de Linares. Allí el comunicador se reencontró con las paredes que lo vieron nacer.
Con una mezcla de curiosidad y respeto, Aguilera relató cómo logró ingresar a lo que queda de su antiguo hogar, específicamente al lugar donde todo comenzó: la cocina.
Recuerdos de Pablo Aguilera
El relato de Pablo y las imágenes muestran una realidad rural y sencilla.
Al entrar al recinto, se encontró con una estructura que resiste el paso de las décadas.
“Hemos logrado meternos justamente a la cocina donde se supone que yo nací. El piso original, de tierra, con bolones de piedra… seguramente los humos que quedan arriba todavía en el techo son restos de las comidas de aquella época”, detalló el locutor.
Con su característico sentido del humor y calidez, bromeó sobre la persistencia del pasado en el ambiente:
“Más de alguna papa mía quedó ahí, con el vapor metido en medio de la cocina”, señaló.
Un nacimiento fuera de los hospitales
Para Pablo Aguilera, estar físicamente en el lugar de su nacimiento representa un privilegio que pocos pueden ostentar en la era moderna, donde la mayoría nace en entornos clínicos.
El locutor reflexionó sobre la diferencia de nacer en un hogar frente a un hospital.
Entre los restos de la propiedad, Aguilera identificó las ruinas que forman parte de su mitología personal.
“No cualquiera puede decir que ha estado en su lugar de nacimiento exacto”, concluyó.
Reafirmó que este viaje a la Región del Maule no fue solo un paseo, sino una validación de su historia y de la resiliencia de sus raíces.
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