Como bien dice nuestro Pablo Aguilera, esta es una historia de esas que «queman».
No estamos hablando de una aventura de un par de semanas, sino de una vida paralela de dos décadas.
La mujer no exigió nada durante todo ese tiempo, pero ahora que el caballero está enfermo y despidiéndose, el corazón le pide a gritos un último encuentro.
Pablo Aguilera narra: «Solo dame un segundo para poder estar contigo»
Evocando la letra de María José «Cote Quintanilla», Pablo Aguilera narra que esta mujer busca ese instante final.
Pero se ha topado con la pared más alta de todas: la familia. Es comprensible que para una esposa o unos hijos, la presencia de «la otra» en un momento tan doloroso sea vista como una falta de respeto o una provocación.
Pero, ¿Dónde queda la humanidad para quien también amó a esa persona por 20 años?
En «El Tribunal», Pablo Aguilera nos plantea la pregunta que muchos se hacen en la casa: ¿Qué se hace en estos casos?
- El derecho al duelo: ¿Es justo privar a alguien de despedirse de quien fue su compañero de vida, aunque fuera en secreto?
- El dolor de la familia oficial: ¿Se puede obligar a una esposa a compartir el lecho de muerte de su marido con quien fue su amante?
Un debate que divide
Este tipo de testimonios son los que han hecho de El Tribunal un espacio sagrado en la radiofonía chilena por nuestro Instagram.
Porque aquí no se trata de juzgar con el dedo, sino de entender las complejidades del alma humana.
Para muchos, 20 años de lealtad en la sombra merecen, al menos, un minuto de paz frente a la cama del enfermo.
Para otros, el respeto a la institución del matrimonio y al dolor de los hijos está por sobre cualquier lazo clandestino.
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