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Actualmente, la edad promedio de las mujeres que asisten por primera vez a una consulta en una clínica de fertilidad ronda los 37 años.
Este cambio de paradigma provoca que la ovodonación aumente, llegando a representar el 20% de todos los tratamientos de reproducción asistida de alta complejidad que se realizan en el país. Esto según datos de la Fundación Fënn.
El miedo más común es que la extracción de óvulos reduzca la fertilidad futura de la mujer o agote sus recursos biológicos para cuando decida ser madre.
En el marco del Mes de la Fertilidad, los especialistas llaman a derribar estos mitos con base científica.
Mitos de la fertilidad
La creencia de que extraer óvulos equivale a restarle opciones a la propia maternidad es completamente falsa.
El doctor Andrés Carvajal, vicepresidente de la Sociedad Chilena de Medicina Reproductiva (SOCMER) y especialista en medicina reproductiva de IVI Chile, aclara que el proceso es completamente inocuo para los planes familiares de la donante.
«La donación de óvulos no afecta en nada la fertilidad de la donante. De forma natural, en cada ciclo se pierden centenares de ovocitos, ya que sólo uno madura. La estimulación hormonal que se realiza para este tratamiento consiste en la maduración de un mayor número de ovocitos que, en caso contrario, se perderían», explica el especialista.
De esta manera, el tratamiento no interfiere en la capacidad de quedar embarazada en el futuro ni adelanta la menopausia.
Requisitos para ser donante de óvulos en Chile
En centros avanzados como IVI Chile, todo el proceso se realiza bajo un estricto marco de anonimato y voluntariedad.
Esto significa que no se revela la identidad de las donantes ni de las receptoras.
El programa exige cumplir con los siguientes requisitos fundamentales:
- Tener entre 18 y 31 años de edad.
- Contar con una estatura mínima de 153 centímetros.
- Poseer un historial genético y antecedentes familiares normales.
- Registrar normalidad en el aparato reproductor mediante evaluación ginecológica y psicológica completa.
«Con la evaluación ginecológica se descarta la presencia de quistes, miomas, pólipos y otras alteraciones; con el análisis hormonal se constata la reserva ovárica, y un estudio del cariotipo descarta alteraciones cromosómicas numéricas y estructurales en la donante», detalla el doctor Carvajal.
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