Agencia uno
La Quinta Vergara se llenó de ritmo, nostalgia y emoción con Yandel Sinfónico, quien cerró la quinta noche del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026 de manera espectacular.
El artista puertorriqueño prendió a la audiencia con versiones sinfónicas de sus grandes éxitos, incluyendo clásicos como «El Teléfono», “Plakito”, “Besos Mojados”, “Mayor Que Yo” y “Algo Me Gusta De Ti”. Logrando que el público bailara y cantara de principio a fin.
Tras una presentación cargada de energía y arreglos orquestales que reinventaron sus temas urbanos, el público pidió insistentemente los premios y Yandel se llevó dos Gaviotas: de Plata y de Oro. En una noche que quedará en la memoria de los asistentes.
Del reggaetón a la sinfónica: un espectáculo que rompió esquemas
La fusión de reggaetón clásico con una orquesta en vivo fue recibida con entusiasmo por el «Monstruo». Cada tema cobró nueva vida gracias a los violines, metales y coros que acompañaron los hits que marcaron la carrera de Yandel, tanto en solitario como junto a Wisin.
Canciones icónicas como “Mayor Que Yo” hicieron que el público cantara a todo pulmón y bailara sin parar. Demostrando que los clásicos urbanos pueden brillar con un enfoque sinfónico.
El momento más emocionante llegó cuando Kidd Voodoo subió al escenario para acompañar a Yandel. Sumando energía y complicidad a un show que ya estaba enloqueciendo a la Quinta Vergara. La química entre ambos artistas fue instantánea y provocó una euforia tremenda.
El “Monstruo” se rindió ante Yandel
La ovación del público no se hizo esperar. A medida que el espectáculo avanzaba, los gritos por las Gaviotas de Oro se multiplicaron, mostrando el cariño y la conexión que Yandel ha logrado con el público chileno a lo largo de los años.
La entrega de estos premios es un reflejo directo de la energía que transmitió desde el primer acorde hasta el cierre de la noche.
Con esta presentación, Yandel Sinfónico consolidó uno de los momentos más vibrantes y comentados de Viña 2026. Demostrando que la música urbana y la música clásica pueden fusionarse de manera impecable.